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Operación Rosario: la madrugada en que la Argentina volvió a Malvinas

La Operación Rosario marcó el inicio de la recuperación argentina de las Islas Malvinas el 2 de abril de 1982. En una madrugada silenciosa en el Atlántico Sur, fuerzas conjuntas desplegaron un operativo preciso que cambiaría la historia.

La Operación Rosario fue el inicio de uno de los conflictos más importantes de la historia argentina contemporánea.

Así se puso en marcha la Operación Rosario, la acción militar con la que la Argentina recuperó las Islas Malvinas tras casi 150 años de ocupación del Reino Unido.

El desembarco: precisión en la oscuridad

Desde el buque de desembarco ARA Cabo San Antonio, que había zarpado días antes llevando tropas y material, comenzó el despliegue.

Las fuerzas anfibias de la Armada Argentina avanzaron hacia la costa con un objetivo claro: tomar posiciones clave sin generar una masacre. Información histórica oficial

El Grupo de Tareas estaba al mando del almirante Carlos Alberto Büsser, quien había concebido una operación quirúrgica, rápida y con el menor costo humano posible.

Los hombres de la primera línea

Entre los primeros en entrar en combate estuvieron los Comandos Anfibios y la Infantería de Marina, fuerzas entrenadas para operar en condiciones extremas.

En ese avance inicial, la historia registró el nombre del capitán de corbeta Pedro Edgardo Giachino, quien encabezó la sección que avanzó sobre la Casa del Gobernador en Puerto Argentino.

Allí, en el primer enfrentamiento directo, Giachino cayó herido de muerte, convirtiéndose en el primer caído argentino de la guerra.

El apoyo aéreo y la proyección estratégica

Mientras tanto, la Fuerza Aérea Argentina desplegaba sus propios medios.

Los aviones Hércules C-130 aseguraban el puente aéreo y la logística, mientras que el Grupo de Operaciones Especiales (GOE) cumplía tareas de apoyo táctico en el teatro de operaciones.

En paralelo, una sección del Regimiento de Infantería 25, bajo la conducción del entonces teniente coronel Mohamed Alí Seineldín, se integraba al dispositivo terrestre, aportando capacidad de combate y ocupación del terreno.

Comunicaciones, coordinación y control

Nada de esto hubiera sido posible sin un elemento clave y muchas veces invisible: las comunicaciones.

Equipos especializados garantizaron el enlace entre las distintas fuerzas, coordinando movimientos en tiempo real en un escenario hostil, donde el clima, la geografía y la distancia eran enemigos constantes.

El final de la operación

En pocas horas, las fuerzas argentinas lograron su objetivo.

El gobernador británico Rex Hunt fue capturado y posteriormente evacuado. La bandera argentina volvía a flamear en las islas.

La Operación Rosario había sido, desde el punto de vista táctico, un éxito.

De la recuperación a la guerra

Pero lo que comenzó como una operación limitada se transformó rápidamente en un conflicto de escala internacional.

La respuesta del Reino Unido, bajo el mando de Margaret Thatcher, no se hizo esperar: una fuerza de tareas naval partió hacia el Atlántico Sur.

Comenzaba así la Guerra de las Malvinas.

Una madrugada que quedó en la historia

La Operación Rosario no fue solo un movimiento militar.

Fue una decisión política, una acción estratégica y un episodio que aún divide interpretaciones.

Pero en esa madrugada fría, entre el mar oscuro y la costa recortada por el viento, hubo hombres que cumplieron una orden y escribieron una página decisiva de la historia argentina.

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