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Judiciales Martes 17 de Marzo de 2026

Delitos complejo presento audios de Mancilla: "esta apuñalado"

En la segunda jornada del juicio por el homicidio de Alexis Baciocchi, la División de Delitos Complejos de la Policía presentó ante el Tribunal una de las pruebas más contundentes: las llamadas y audios que Florencia Mancilla realizó minutos después del hecho.

La exposición incluyó la reproducción de las comunicaciones con el abonado de emergencias 101, el llamado a su madre y otros registros extraídos de su teléfono celular. También se exhibieron capturas que coinciden con el material que semanas atrás había circulado en redes sociales, particularmente en Facebook.

El contenido de estas grabaciones permitió escuchar, en tiempo real, qué decía la imputada mientras la víctima aún se encontraba gravemente herida dentro de la vivienda.

El primer audio que se escuchó en la sala fue el llamado al 101. Allí, Mancilla solicitó la presencia policial en medio de un relato confuso pero revelador. En ese contexto, describió la situación como un hecho violento y reconoció la gravedad de lo ocurrido.

“Necesito un móvil o dos o tres… por un evento sangriento”, expresó durante la comunicación, al tiempo que advertía que la víctima había sido atacada en reiteradas oportunidades. “Está apuñalado… varias veces”, afirmó en ese mismo llamado.

Uno de los momentos más impactantes se produjo cuando la propia imputada se identificó y asumió su rol en el hecho. “Soy Florencia Liana Mancilla… victimaria. Por eso necesito que vengan”, dijo ante la operadora, en una frase que fue destacada durante la audiencia.

Sin embargo, a lo largo de esa misma comunicación también se evidenciaron contradicciones en su discurso, ya que por momentos se posicionaba como víctima y en otros reconocía haber cometido la agresión. En ese contexto, anticipó que realizaría otra llamada, esta vez a su madre.

Minutos después, el Tribunal escuchó el audio enviado a su madre, donde el tono de Mancilla fue aún más explícito y directo. Allí, sin rodeos, reconoció el ataque: “Lo apuñalé muchas veces”, se la escucha decir.

Durante ese mismo audio, mientras la víctima aún se encontraba en el lugar, también se registraron frases dirigidas hacia él, en un contexto de amenaza y violencia: “Quedate quieto… porque la vas a pasar mal”.

En el mensaje, la imputada también intentó justificar lo ocurrido, al afirmar que ya no soportaba la situación que atravesaba. “Ya no lo soportaba… no podía vivir en paz”, expresó, en un relato que mezclaba confesión con una aparente explicación de sus actos.

En otro tramo del audio, mostró incertidumbre sobre el estado de la víctima: “Capaz que se salva… capaz que se salva”, dijo, mientras continuaba relatando lo ocurrido.

Pero hacia el final, una frase generó un fuerte impacto en la sala por el cambio de tono: “Ahora estoy tranquila y me siento feliz”.

La exposición continuó con otros audios recuperados del teléfono celular, en los que Mancilla brindó más detalles sobre el hecho. En uno de ellos, aseguró que había llegado al lugar preparada para el ataque: “Vine armada… con armas blancas”, afirmó.

En ese mismo registro volvió a reconocer la agresión: “Lo apuñalé varias veces y ahora está tirado”, relató, al tiempo que mencionaba que la víctima había intentado defenderse.

También dejó entrever dudas sobre el desenlace: “No sé si murió… o si murió, bueno”, expresó, en una frase que volvió a evidenciar la crudeza del contenido.

Incluso, en otro pasaje, intentó relativizar lo ocurrido: “No fue intento de homicidio”, dijo, pese a la gravedad de los hechos que ella misma describía.

La División de Delitos Complejos también exhibió capturas extraídas del celular de la imputada, que coincidían con publicaciones difundidas previamente en redes sociales. Estas pruebas fueron incorporadas para reforzar la autenticidad del material y demostrar que los registros pertenecían efectivamente a Mancilla.

La presentación dejó en evidencia un elemento central para el juicio: las propias palabras de la imputada inmediatamente después del hecho. Las grabaciones no solo reflejan una confesión directa, sino también un discurso cargado de contradicciones, en el que alterna entre el reconocimiento del ataque, la justificación de sus actos y la minimización de lo ocurrido.

Con estos elementos, el Tribunal continúa sumando piezas clave para reconstruir lo sucedido aquella noche dentro de la vivienda de Alexis, en un proceso que avanza con testimonios cada vez más determinantes.

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