A siete meses del cierre de Aires del Sur, los 122 trabajadores continúan sin percibir sus salarios y sostienen la lucha con un objetivo claro: volver a producir. Mientras aguardan que la Justicia defina el futuro de la planta, los operarios realizan el inventario de materiales, insumos y productos terminados que permitirá avanzar con la subasta de bienes para intentar recuperar parte de lo que les adeuda la empresa.
"Hace siete meses que estamos sin sueldos. Hace siete meses fuimos abandonados por la dirección de la empresa y hasta el día de hoy el doctor Horacio Bocardo no nos ha dado el sí que necesitamos para volver a trabajar", expresó el delegado de los trabajadores.
Lejos de abandonar la fábrica, fueron los propios empleados quienes mantuvieron las instalaciones en condiciones desde que comenzó el conflicto. "La planta fue cuidada y mantenida por nosotros. Cualquier persona que quiera visitarla puede verla: las máquinas andan, las líneas andan", aseguró.
Mientras gran parte de la industria fueguina atraviesa un escenario de incertidumbre, los trabajadores afirman que hoy les toca una tarea muy distinta a la que imaginaron. "En vez de estar participando del paro activo de la UOM, nos toca hacer inventario de materiales para que el juez y el síndico puedan empezar a subastar y generar fondos para pagar, al menos en parte, lo que nos dejó debiendo la empresa", explicó.
La deuda incluye cuatro meses de salarios y las indemnizaciones por antigüedad. Sin embargo, ni siquiera el resultado de la futura subasta ofrece certezas. "A nivel de los sueños sería ideal que alcance para cubrir lo que nos deben, pero el mercado está tan destruido que no sabemos qué valor le van a poner a todo esto", lamentó.
Durante la recorrida por la planta, la imagen resulta elocuente: depósitos con materiales, líneas de producción completas y productos terminados listos para salir. Todo permanece inmóvil.
"La planta está lista, solo falta que el juez diga que sí", insistió el delegado, en referencia a la autorización que esperan para que la empresa Atuel pueda comenzar a producir en el establecimiento.
La demora judicial también genera preocupación entre los trabajadores, que temen que la espera haga caer esa posibilidad. "Esperemos que Atuel siga acompañándonos, pero sabemos que la industria en Tierra del Fuego está complicada y ellos también tienen plazos que cumplir", señaló.
Mientras tanto, la situación social de las familias se agrava. Muchos sobreviven gracias a changas, bolsones alimentarios y donaciones. "El mercado laboral en Río Grande está roto, nadie puede negarlo. Hay compañeros que después de 18 años como oficiales tuvieron que empezar de cero en otra fábrica. Otros estaban a punto de jubilarse y quedaron en el camino", sostuvo.
Pese al desgaste, los trabajadores aseguran que la unidad se mantiene intacta. "Los 122 que empezamos esta lucha seguimos firmes", remarcaron. Además, organizan una rifa solidaria para reunir fondos que les permitan afrontar los gastos cotidianos mientras continúa la espera.