Una mujer de 68 años permanece a la espera de una intervención quirúrgica luego de sufrir una grave caída sobre la vereda del templo Tiempo de Avivamiento, ubicado en la intersección de Belgrano y Obligado. Su familia denuncia que el accidente fue consecuencia del hielo acumulado en el lugar y cuestiona con dureza la falta de mantenimiento del frente del edificio, además de la ausencia de acompañamiento por parte de la institución religiosa.
Según relató Vanessa, hija de la víctima, su madre caminaba hacia su domicilio cuando resbaló sobre un planchón de hielo formado en la vereda del templo. La caída le provocó una fractura de tibia y peroné, por lo que fue trasladada de urgencia al Hospital Regional Río Grande. Allí se confirmó que deberá ser operada y que la cirugía dependerá de la llegada del material de osteosíntesis, cuya demora podría extenderse entre una y dos semanas.
Pero la indignación de la familia no se limita al accidente. Vanessa aseguró que, durante toda la jornada en que su madre permaneció internada, ningún representante del templo se acercó para conocer su estado de salud ni ofrecer asistencia.
"Lo mínimo era preguntar cómo estaba o acercarse al hospital. No hubo un llamado, un mensaje ni ningún gesto de humanidad", expresó.
La situación se agravó horas después, cuando la familia regresaba del hospital y observó a personas del templo baldeando el interior del edificio y arrojando agua hacia el exterior, mientras otro hombre rompía el hielo acumulado.
"Esa imagen nos dio mucha bronca. Cerraron el portón cuando los filmé. Mi mamá ya estaba internada por una fractura y ellos recién ahí estaban limpiando. Mañana puede caerse otra persona y la consecuencia puede ser mucho peor", sostuvo.
Vanessa adelantó que realizará una presentación formal ante el Municipio para que se investigue lo ocurrido y se determinen responsabilidades. Además, reclamó mayores controles sobre el estado de las veredas durante el invierno, al considerar que no se trata de un hecho aislado.
La mujer también recordó que mantiene reclamos previos contra el mismo templo por ruidos molestos en horarios nocturnos, situación que —asegura— afectó la recuperación de su madre tras haber permanecido casi un mes en coma el año pasado.
"La gota que rebalsó el vaso fue esto. Mi mamá siempre mantuvo su vereda limpia, con sal para evitar accidentes, porque entendemos que hay una responsabilidad. Esperamos que quienes tienen instituciones abiertas al público tengan el mismo compromiso", concluyó.
Mientras la familia aguarda la operación, el caso vuelve a poner en discusión el cumplimiento de las obligaciones de mantenimiento de veredas en época invernal y la responsabilidad de las instituciones frente a situaciones que pueden poner en riesgo la integridad de los vecinos.