Este 18 de enero se cumplen once años de la muerte del fiscal federal Alberto Nisman, hallado sin vida en su departamento de Puerto Madero el 18 de enero de 2015, horas antes de presentarse en el Congreso para exponer sobre la denuncia que había realizado días antes contra la entonces presidenta Cristina Fernández de Kirchner por el memorándum con Irán.
El caso Nisman se convirtió en uno de los episodios más sensibles y controversiales de la historia política y judicial argentina reciente. Desde un primer momento, la investigación estuvo atravesada por fuertes tensiones, cambios de rumbo y debates públicos que aún hoy continúan.
Inicialmente, la causa fue investigada como una muerte dudosa y luego caratulada como suicidio. Sin embargo, en 2017, la Justicia Federal determinó que se trató de un homicidio, hipótesis que sigue vigente y bajo investigación. A lo largo de estos años se realizaron peritajes, declaraciones y reconstrucciones que no lograron cerrar definitivamente el caso.
En paralelo, la denuncia que Nisman había presentado por presunto encubrimiento en la causa AMIA también tuvo idas y vueltas judiciales, con reaperturas, sobreseimientos y apelaciones que reflejan la complejidad del expediente.
Once años después, la muerte de Alberto Nisman sigue siendo una herida abierta para la sociedad argentina. Más allá de las posiciones políticas, el caso continúa siendo un símbolo de las deudas pendientes del sistema judicial y de la necesidad de verdad y esclarecimiento en una de las causas más resonantes del país.